Divide y vencerás
Julio César dejó escrito que la Galia estaba dividida en facciones hasta dentro de cada casa, y así la sometió. Dos mil años después, España se parte entre «rojos» y «fachas» mientras quienes mandan atizan el fuego. Los datos dicen que el odio entre bandos es real; la historia, adónde lleva.
Divide y vencerás. La frase es tan vieja que nadie sabe quién la dijo primero, pero quien mejor la aplicó fue Julio César. Cuando llegó a la Galia se encontró un país partido en bandos, y en vez de combatir contra todos se apoyó en unos para someter a los otros. Lo cuenta él mismo en sus Comentarios.
“En la Galia no solo en todas las ciudades y en todos los cantones y distritos, sino casi en cada casa, hay facciones”, escribe César en el libro sexto de la Guerra de las Galias. Y añade que, cuando él llegó, un bando lo encabezaban los eduos y el otro los secuanos. Se alió con los primeros contra los segundos, y al final sometió a todos.[1]
La lección es sencilla: un pueblo dividido no mira al que manda; mira al vecino. Y mientras mira al vecino se le puede gobernar sin que haga preguntas.
- Dividir al pueblo en dos bandos
- Que cada bando odie al otro
- Que nadie mire a quien manda
Divide et impera
Una sociedad cada vez más partida
No hace falta que nadie te lo cuente: basta con abrir una red social o sentarse a una comida familiar. Para unos, todo el que no piensa como ellos es un “facha”; para los otros, un “rojo”. Ya no se discuten ideas: se odia a personas. Y esto no es una impresión. Está medido.
Un estudio de los politólogos Noam Gidron, James Adams y Will Horne, con 76 encuestas electorales de 20 democracias entre 1996 y 2015, sitúa a España a la cabeza de todas ellas en polarización afectiva, es decir, en la antipatía que sienten los votantes de un partido hacia los votantes de los demás. Le siguen Grecia y Francia.[2]
En la encuesta nacional de polarización de 2025 del CEMOP, de la Universidad de Murcia, el 70,1 % de los españoles cree que la crispación política ha aumentado respecto al año anterior. El 55,8 % rechaza a Feijóo y el 54,2 % a Sánchez.[3]
Según el atlas de la polarización de More in Common, publicado en diciembre de 2025, la mayoría de los españoles describe el país como dividido; seis de cada diez evitan hablar de política para no discutir; uno de cada cinco vivió una discusión fuerte en las cenas de Navidad; y un 14 % ha roto una relación familiar o de amistad en el último año por motivos políticos.[4]
Un 14 % de rupturas por política en un solo año. En una mesa de siete personas, una ha dejado de hablarse con alguien por lo que vota. Ese es el país que tenemos.
A quién le conviene
Los propios ciudadanos lo perciben así. Preguntados por quién fomenta la división, en el atlas de More in Common señalan primero a las redes sociales y a los medios, y justo después a los actores políticos: Vox, PP, PSOE y el Gobierno. “La ciudadanía mira hacia arriba, al ecosistema político y mediático, más que hacia sí misma”, resumen los autores.[4]
Adónde lleva el odio: 1936
Esto no es solo desagradable. Es peligroso, y en España deberíamos saberlo mejor que nadie. Antes de que en julio de 1936 estallara la guerra hubo una primavera en la que dos mitades del país se odiaban y se mataban por la calle. No hace falta interpretar nada: basta con leer lo que se dijo en el Congreso.
El 16 de junio de 1936, un mes antes de la guerra, el diputado José María Gil-Robles leyó en las Cortes el balance de la violencia desde las elecciones del 16 de febrero: 269 muertos, 1.287 heridos, 160 iglesias destruidas, 251 asaltos e incendios de templos, 146 bombas, 113 huelgas generales y 228 parciales. Nadie discutió esas cifras en la sesión. Y avisó: “un país puede vivir en monarquía o en República, en sistema parlamentario o en sistema presidencialista, en sovietismo o en fascismo; como únicamente no vive es en anarquía, y España hoy, por desgracia, vive en la anarquía”.[5]
El 13 de julio de 1936, José Calvo Sotelo, jefe de la oposición monárquica, fue sacado de su casa de madrugada por un grupo de guardias de asalto y militantes socialistas y asesinado. Dos días después, en la Diputación Permanente de las Cortes, Gil-Robles acusó al Gobierno de amparar una política de violencia y advirtió de que aquella sangre acabaría manchando al propio sistema parlamentario. El 17 de julio empezó la guerra.[6]
No es una particularidad española. La politóloga Barbara F. Walter, que lleva décadas estudiando guerras civiles en todo el mundo y asesora a gobiernos y organismos internacionales, sostiene en “How Civil Wars Start” (2022) que los conflictos internos estallan sobre todo en dos condiciones: en las anocracias, países a medio camino entre la democracia y la autocracia, y donde la política se organiza en facciones identitarias que se ven como enemigos. Y señala a los “emprendedores” políticos que ganan seguidores explotando ese resentimiento.[7]
Escuchar al que piensa distinto
Buscar e interpretar la información de manera que confirme lo que ya creemos tiene nombre, sesgo de confirmación, y el psicólogo Raymond Nickerson lo describió en 1998 como un fenómeno omnipresente que aparece en todos los ámbitos, de la ciencia a la política. Es la tendencia natural de cualquier persona; salir de ella es un esfuerzo consciente.[8]
Fuentes
Los datos del artículo salen de estas referencias. Cada [n] del texto enlaza con la suya.
- Julio César. Comentarios sobre la guerra de las Galias, libro VI, capítulos 11 y 12 (texto latino) (hacia el año 50 a. C.)«In Gallia non solum in omnibus civitatibus atque in omnibus pagis partibusque, sed paene etiam in singulis domibus factiones sunt» (VI, 11). Los eduos encabezaban una facción y los secuanos la otra cuando llegó César (VI, 12). Traducción propia.
- El Independiente, sobre el estudio de Noam Gidron, James Adams y Will Horne. ¿Es España el país más polarizado de Europa? (21 de marzo de 2021)Resume el estudio «American Affective Polarization in Comparative Perspective» (Cambridge University Press, 2020): 76 encuestas electorales de 20 países entre 1996 y 2015; España encabeza la polarización afectiva, seguida de Grecia y Francia.
- CEMOP, Universidad de Murcia. V Encuesta Nacional de Polarización Política 2025 (junio de 2025)Trabajo de campo del 20 de mayo al 17 de junio de 2025, 1.110 entrevistas. Percepción de la crispación, índice de polarización afectiva (5,20 en 2024, 4,94 en 2025) y rechazo a los líderes.
- More in Common España. Un atlas de la polarización en España (15 de diciembre de 2025)Encuesta del 31 de octubre al 9 de noviembre de 2025 a residentes mayores de edad con derecho a voto. Evitar hablar de política, rupturas por motivos políticos, discusiones familiares y a quién se señala como responsable de la división.
- Diario de Sesiones de las Cortes, sesión del 16 de junio de 1936 (transcripción de la Universidad de Valencia). Actas del 16 de junio de 1936 (16 de junio de 1936)Balance de la violencia entre el 16 de febrero y el 15 de junio de 1936 leído por Gil-Robles, y su advertencia sobre la anarquía. Las cifras son las que él presentó; nadie las discutió en la sesión.
- Zenda. 15 de julio de 1936. Intervención de Gil-Robles en la Diputación Permanente de las Cortes (15 de julio de 1936)Contexto del asesinato de Calvo Sotelo el 13 de julio de 1936 y texto de la intervención de Gil-Robles dos días después.
- Barbara F. Walter. How Civil Wars Start: And How to Stop Them (Crown, 2022) (2022)Tesis del libro: los conflictos internos surgen sobre todo en las anocracias y en los países con política identitaria de facciones; papel de los «emprendedores» que explotan las tensiones. El enlace lleva al resumen del libro; la referencia es el libro.
- Raymond S. Nickerson, Review of General Psychology. Confirmation Bias: A Ubiquitous Phenomenon in Many Guises (1998)Revisión clásica del sesgo de confirmación (vol. 2, n.º 2, págs. 175-220). Buscar e interpretar la información de forma favorable a lo que ya se cree, en la ciencia, la justicia, la medicina o la política.
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